Selasa, 01 November 2005

Día difunto

Al fin he regresado a internet (malamente he regresado de mi querido pueblo). Esta mañana, antes de retomar la carretera, he tenido ocasión de asistir al cementerio con motivo del día de Todos los Santos, como cada año. Casi todos los asistentes en este día especial son mujeres, y de los varones, casi nadie es joven. A mí, sin embargo, me sigue gustando ir. No por devoción cristiana (Dios nos libre), ni por terroristas deseos de aguar una festividad tan mortal (que sea Alá quien nos libre ahora), sino por gusto. A medida que vamos pasando lápidas y nichos, mi madre me cuenta quién habita los siniestros lugares. Generalmente me establece los lazos familiares hasta alguien que yo conozca, aunque de vez en cuando me cuenta anécdotas (como el del niño y el padre con idéntica fecha en el mármol; un incendio en el que el padre se metió en vano para salvar al pequeño). Las más de las veces da pie para hablar de gente del pueblo, tanto presentes como no presentes. Ciertamente, en una ciudad esto sería imposible. Una fría sucesión de nombres y números, desconocidos.

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