Senin, 16 Januari 2006

Banalidades y supermegaprofundeces

Esta mañana me ha pillado un amigo mío en la biblioteca, in fraganti, leyendo... el diario deportivo Marca. ¿No te da vergüenza? me preguntó, con sorna. Pues anoche me entretuve bien con El bar Coyote, viendo a las actrices, repliqué, y descubrí, incluso, que Johnny Knoxville, el de Jackass, aparecía durante cinco segundos: me hizo feliz. Nos reímos. Supongo que siempre nos reímos cuando pensamos en los Pipleos.

Nadie se traga literatura densa en todas las páginas de su vida. Ni se entretiene siempre con Kubrick. Miento: sí que hay gente que se traga todo ello en exclusividad, pero la excelencia queda matizada por un orgullo tremendamente infantil. Creo que, si existe ese tipo de gente, tiene problemas de autoestima. Matizando, tal vez pueda, aunque no lo conozca, que sí exista el lector - u oyente, o espectador- excelso, en cuyo caso debería pedirle perdón (o no, ¿leería este blog acaso?). No es mi caso: no tengo reparos en reconocer que entre mis autoridades idolatradas se encuentra Stifler, de American Pie, el genial e incomparable Stifmeister. ¿Pipleo? Era un poeta griego, a quien se le conocía como un oscuro y un pesado. Ahí le dieron.

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